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“Dejar de ser Blanca”: Irlanda y el Activismo Radical Judío

“Cinco judíos llegaron desde el mar con regalos para Tairdelbach [Rey de Munster], y fueron devueltos nuevamente al mar.”
            Anales de Inisfallen, 1079 d. C.

“Propongo una interrogación sobre cómo la nación irlandesa puede dejar de ser blanca (cristiana y estable), privilegiando las voces de los racializados y subvirtiendo no sólo las políticas estatales de inmigración, sino también las de integración.”
Ronit Lentin (académica israelí), De estado racial a estado racista: Irlanda en vísperas del referéndum sobre ciudadanía, 2007.

Preludio

Tairdelbach de Munster (Turlough O´Brien, 1009-86), quien fue para el año 1079, efectivamente, el Alto Rey de Irlanda, probablemente mantiene el record de la expulsión de judíos más rápida en la historia. Él dominó la escena política irlandesa; había aplastado el liderazgo vikingo de Dublín y poseía “el estándar del Rey de los Sajones.” Su hijo incluso había comenzado a incursionar en Gales y la costa británica. Lamentablemente, dado que los Anales de Inisfallen son flojos en detalle, sólo podemos conjeturar los matices de la reacción del septuagenario, ante la improvista llegada de ese puñado de judíos con regalos. La delegación seguramente partió desde Normandía, donde los judíos prosperaban bajo una relación financiera de carácter simbiótico con Guillermo el Conquistador. Guillermo, por supuesto, había introducido judíos en la Inglaterra anglosajona 13 años antes del acercamiento a Tairdelbach, dejando abierta la posibilidad de que hayan podido viajar a Irlanda directamente desde uno de estos nuevos enclaves judíos en Inglaterra. De todas maneras, es casi certero que llegaron buscando permiso para asentarse en los centros urbanos de Irlanda, establecer una relación con la élite irlandesa (el mismo Tairdelbach), e incurrir en prácticas explotadoras de préstamo de dinero entre los órdenes sociales más bajos. Éste era un patrón que hasta el momento había sido atestiguado en toda Europa. Y sin embargo, la reacción de Tairdelbach fue rechazar los regalos y expulsar inmediatamente a los judíos. Éstos no serían capaces de formar ninguna comunidad en Irlanda por varios siglos.
Probablemente no sea ninguna coincidencia que Tairdelbach haya sido considerado como un Rey bueno y cristiano. Él mantuvo íntimas  relaciones con la Iglesia Irlandesa y con la Iglesia de Inglaterra, y fue el patrón de un número de figuras religiosas y de académicos. Fue casi sin duda un hombre letrado y bien educado, y su decisión de expulsar a la delegación judía puede haber estado basada en un cuerpo de conocimiento, en vez de puro instinto. Historiadores Aidan Beatty y Dan O´Brien comentan sobre esta expulsión:

Nadie en Irlanda había visto una persona judía antes de este incidente; sin embargo, los visitantes son descriptos inequívocamente como “cinco judíos” (coicer Iudaide), y el pueblo irlandés ya tiene una palabra para los judíos, Iudaide, una palabra gaélica medieval que claramente tiene sus raíces en las lenguas de la antigüedad clásica. Pero además de esa paradoja, aquí también hay cierto tipo de conocimiento cultural en funcionamiento. Los irlandeses medievales que no le dieron cabida a estos visitantes judíos “saben” algo sobre los judíos, o mejor dicho, piensan algunas cosas sobre los judíos: ellos “saben” que los judíos no son dignos de confianza, que los judíos trayendo regalos no deben ser recibidos. Y los judíos no son aptos para residir en Irlanda – deben ser expulsados del país.[1]

La impresión es, por lo tanto, que Tairdelbach fue un líder avispado y generoso, quien buscó el bien de su pueblo en vez del bien de su propia situación financiera a corto plazo.

La venganza judía, directa o indirecta, ocurrió un siglo después, cuando se terminaron los días de gloria de los Altos Reyes Gaélicos como Tairdelbach, gracias a la invasión normanda de Irlanda por parte de Ricardo “Strongbow” [Arco Fuerte] de Clare. Así como la invasión normanda de Inglaterra, Strongbow fue financiado por judíos; en este caso, el financista asentado en Inglaterra Josce de Gloucester. Luego de la invasión normanda, la élite normanda llevó a Irlanda un pequeño grupo de judíos, principalmente para desarrollar actividades financieras en los puertos, en vez de establecer asentamientos a gran escala. Una concesión fechada el 28 de julio de 1232 por el Rey Enrique III, y destinada a Peter de Rivel, le concedió el puesto de tesorero y canciller del erario público de Irlanda, de los puertos y de la costa del rey, y también “la custodia del judaísmo del Rey en Irlanda.” Estos pocos judíos sin nombre habrían sido dispensados después de la expulsión de Inglaterra del año 1290, y los judíos permanecieron ausentes de Irlanda hasta la época de Cromwell, quien también ocupa un lugar de notoriedad en la historia irlandesa.

Al seguir detrás a los normandos y a los ingleses, los judíos se han ubicado ciertamente en una dudosa trayectoria con respecto a los irlandeses. Pero quizá nada de lo visto en el pasado pueda compararse con lo que se ve en el presente. Porque es el globalismo lo que ha invadido ahora a Irlanda, y activistas judíos están formando el pensamiento y las políticas de la nueva cultura globalista imperial. 

Migración masiva y adoctrinamiento
Entre 2002 y 2016, la proporción de la población irlandesa nacida en el extranjero se elevó del 5.8% a más del 17%.[2] Dada la relativamente pequeña población de Irlanda, si el ritmo actual de inmigración persiste, los irlandeses se enfrentan a ser superados en su hogar ancestral en las décadas próximas. El mayor incremento llegó bajo la forma de un número creciente de paquistaníes, gitanos rumanos, afganos (un incremento del 212% en el censo previo), y sirios (un incremento del 199% en el censo previo). Irlanda además se ha convertido en el hogar de una gran y rápidamente creciente población africana, que fue descrita como estando sumida en “tasas de desempleo excepcionalmente altas,” por el académico de la University College Dublin, Philip O´Connel. La población africana le ha presentado algunas nuevas dificultades a la policía irlandesa, que ha tenido que romper una red africana occidental de fraude en Dublín y Meath, lidiar con bandas negras atacándose entre sí con machetes en el medio de calles transitadas, lidiar con las consecuencias de violaciones en grupo de niñas adolescentes por nigerianos en Kildare, soportar varios ataques a la policía por bandas narcotraficantes nigerianas, lidiar con un caso de violación y asesinato particularmente horrible, de una joven madre irlandesa, por un migrante nigeriano, e intentar controlar una banda africana llamada The Pesties, quienes “han estado aterrorizando a la gente prominentemente en el oeste y norte de Dublín, llevando a cabo atroces asaltos sobre repartidores y taxistas.”
Choferes de taxi africanos y musulmanes también han estado detrás de un gran y creciente número de violaciones y asaltos sexuales (por ejemplo, véase aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí). De hecho, las ofensas sexuales en Irlanda se han incrementado en un 17% sólo entre el 2017 y el 2018. En términos financieros, el creciente proceso de asilo le está costando al gobierno irlandés más de €1 billón cada cinco años, y en el medio de una crisis inmobiliaria irlandesa, la inmigración está ejerciendo una presión inmensa sobre cada aspecto de la infraestructura de la nación.
Curiosamente, los medios irlandeses no han estado haciendo mucho de este aspecto de la complexión cambiante de Irlanda. En vez de eso, mucho debate se ha llevado a cabo sobre el hecho de que Irlanda no tiene verdaderas leyes contra los “delitos de odio,” con la excepción del Acto de Prohibición de Incitación al Odio de 1989, que ha logrado efectuar un total de 5 condenas  criminales en los últimos 30 años. El Dr. Ali Selim del Centro Cultural Islámico en Dublín, ha dicho que “hay una apremiante necesidad de una legislación contra el crimen de odio. Hoy en día tenemos un amplio rango de diversidad y creencias, y eso incrementa la necesidad de tener legislación contra el crimen de odio.” En cierta manera estoy de acuerdo con el Dr. Selim, ya que diversidad equivale inevitablemente a restricción de las libertades de la población nativa. Más migrantes significa más leyes para proteger esos migrantes del criticismo.
Pero a pesar de las intervenciones del Dr. Selim, el origen de las concepciones irlandesas de “racismo” y “discurso de odio” no se remonta a la creciente población musulmana, sino a un pequeño número de judíos influyentes.
En 1969, unos 890 años después de que Tairdelbach expulsara a la delegación normando-judía, una joven socióloga judía llegó a Irlanda desde Israel. Ronit Lentin, la socióloga en cuestión, fue profesora asociada de sociología en el Trinity College de Dublín hasta su retiro en el año 2014. Desde 1997 hasta 2012, Lentin fue Directora de Sociología, y actuó como directora del programa MPhil en “Raza, Etnicidad, Conflicto.” Fue también la fundadora de la Trinity Immigration Initiative, desde la cual abogó por una política de fronteras abiertas para Irlanda y se opuso a cualquier tipo de deportación, además de involucrarse en activismo para liberalizar las leyes irlandesas sobre el aborto.[3] Como académica y activista “anti-racista,” Lentin formuló las que habrían de convertirse en algunas de las facetas de auto-recriminación irlandesa en cuestiones de raza, empezando por su definición de Irlanda como “un estado biopolítico racista.”[4] Según ella misma, antes de empezar su trabajo de suministro de culpa racial irlandesa, a mediados de los 1990s, “la mayoría de la gente no era consciente de que el racismo irlandés existía.”[5]
En cierto sentido, entonces, Lentin introdujo el concepto de racismo irlandés. Su primer paso en asegurarles a los irlandeses que ciertamente eran racistas, fue negar su existencia como pueblo. Ella declaró que los irlandeses eran meramente “teorizados como homogéneos – blancos, cristianos y establecidos.”[6] Exactamente quién había desarrollado esta teoría sobre los irlandeses, y cuándo, nunca fue especificado por Lentin; tampoco intentó mostrar que el status de blancos, cristianos y establecidos, de la mayor parte de la población irlandesa, fuera otra cosa que una cuestión de hecho y realidad. Parece haberle sido suficiente simplemente con afirmar que lo irlandés era sólo una teoría, y dejarlo ahí.  Lentin se sintió particularmente agraviada por el hecho de que los irlandeses, aparentemente inconscientes de que son solo un invento de su propia imaginación, hayan votado (80%) por vincular ciudadanía con sangre (terminando con la ciudadanía por nacimiento), constitucionalmente diferenciando entre ciudadano y no-ciudadano, en un Referéndum de Ciudadanía del año 2014. Esta medida fue llevada a cabo principalmente para parar el “turismo de maternidad” africano y los “bebes ancla” de mujeres africanas, que se han vuelto algo cada vez más común desde comienzos de los años 2000s. Para Lentin, sin embargo, la medida fue simbólica del hecho de que “la República Irlandesa se había vuelto consciente y democráticamente, un estado racista.”[7] Ella concluye que cualquier idea de los irlandeses como víctimas históricas debería ser descartada, y que “la nueva posición de Irlanda como líder en el Índice de Globalización, su símbolo de status como el núcleo de la cultura “cool,” y su posición privilegiada dentro de una Comunidad Europea en constante expansión, exige que se reteorice  lo irlandés como supremacismo blanco.” [Énfasis agregado]

Entonces, en la concepción de Lentin, lo irlandés no sólo es una ficción, sino una ficción racista, supremacista blanca. El consejo de Lentin a los irlandeses, si acaso se quisieran deshacer del delirio de identidad étnica, es que se involucren en celebraciones masivas de “diversidad e integración y multiracialismo, y multiculturalismo e interculturalismo.”[9] Lentin agrega: “Yo propongo una interrogación sobre cómo la nación irlandesa puede dejar de ser blanca.”
Manteniendo la tradición familiar, Alana, la hija de Ronit Lentin, se mudó a Australia hace algunos años, donde rápidamente se estableció como una igualmente virulenta promotora de culpa blanca, y se involucró en sucesivas críticas al “racismo” australiano. Ella es ahora Presidenta de la Asociación de Teoría Crítica de la Raza y de Estudios sobre Blanquitud, y tiene artículos redactados para The Guardian, sosteniendo que la identidad australiana es tan ficticia como la irlandesa, y exigiendo que Australia adopte una política de fronteras abiertas, así también puede dejar de ser blanca.
Si el activismo de Ronit Lentin puede considerarse como sabotaje cultural, entonces el de su co-étnico Alan Shatter, podría ser considerado como nada menos que guerra legislativa. Shatter, un judío nacido en Irlanda, ha sido discutido previamente en The Occidental Observer, pero no desde 2013. El impacto de Shatter en Irlanda ha sido extraordinario, y es difícil de exagerar. Sus primeros objetivos en el gobierno fueron la debilitación de los controles legislativos que ayudaban a preservar la familia (vía el Acto de Reforma de Separación Judicial y de Ley Familiar de 1989), y la erosión gradual de la altamente conservadora ley irlandesa de anticonceptivos (escribiendo el panfleto satírico de 1979 Family Planning – Irish Style [Planificación Familiar – Estilo Irlandés], mostrando ilustraciones burlescas, diseñadas por su co-étnico, el artista Chaim Factor). Él ha sido también un estridente activista pro-aborto desde al menos el año 1983, y un muy temprano defensor del matrimonio homosexual y de la adopción de niños por homosexuales (él fue esencialmente el autor de los dos proyectos de ley). Shatter fue también central en la fundación de El Comité Oireachtas (Parlamentario) de Asuntos Exteriores; algo que él utilizo luego como un vehículo para perseguir objetivos favorables al Sionismo. En el 2013, The Times of Israel reportó que “Puede que Israel finalmente tenga algo de suerte con los irlandeses” porque “Israel no podría tener un irlandés más comprensivo y confiable que Shatter, un colaborador incondicional incluso en tiempos de controversia. Ocasionalmente combativo, él ha sido sumamente crítico de los estridentes criticismos a Israel, de parte de los gobiernos previos, y no ha retrocedido ante el abuso subsecuente.” El artículo se aseguró de celebrar el hecho de que Shatter goza de “una posición excepcionalmente influyente en el gobierno irlandés,” tanto como ministro de defensa, cuanto como ministro de justicia, y notó que “fue particularmente activo durante los años 1980s y 1990s, abogando por el divorcio y los derechos de planificación familiar. Su origen judío urbano parece haberlo puesto en ventaja, liberándolo del equipaje que pesaba sobre sus colegas católicos.”

Alan Shatter

Pero fue en sus esfuerzos en el campo de la inmigración que Shatter demostró verdadero fervor revolucionario. Entre 2011 y 2014, Shatter transformó totalmente el proceso de ciudadanía irlandesa, brindándoles ciudadanía irlandesa personalmente a 69.000 ciudadanos extranjeros. En Agosto del 2013, tomó medidas para expandir el proceso de asilo irlandés, citando la Guerra Civil Siria como la razón, pero más tarde reconociendo que el número más alto de aplicaciones de asilo en realidad provenía de nigerianos y paquistaníes. De hecho, Shatter se mostró tan interesado en aumentar el número de africanos ingresando a Irlanda, que la tasa de rechazo de aplicaciones de asilo africanas, bajó del 47% al 3%, apenas asumió su cargo. Fue tan celebrado en África que ganó el Africa World Man of the Year Award en 2012. Muchos de estos solicitantes de asilo, principalmente nigerianos, han comenzado a aterrorizar y a asaltar a sus anfitriones, mientras otros han sido vistos masturbándose públicamente dentro de sus taxis en hora pico, mientras esperaban a los clientes. En 2013, Shatter propuso un nuevo proyecto de ley, que les otorgaría amnistía a los miles de inmigrantes ilegales acumulándose en Irlanda. Y, en contraste con la realidad de la inmigración masiva – crimen, recursos forzados, y la descomposición del sentimiento de comunidad – Shatter anunció en 2014, que Irlanda debía hacer más para “denunciar y combatir el racismo y la intolerancia a él relacionada,” porque:
Esta migración reciente… ha tenido un impacto transformativo en la sociedad irlandesa – y, para mejor. Personas de origen no-irlandés están jugando un papel cada vez más importante en cada ámbito de la vida, no menos en deporte, y han mejorado enormemente el entramado social, cultural y económico de nuestra sociedad. Es importante que Irlanda continúe siendo una nación que acoja a aquellos que ya se han establecido aquí y a los que lo harán en el futuro. Es igualmente importante que nos adaptemos a la naturaleza cada vez más diversa de la sociedad irlandesa.
Cuando Shatter fue forzado a renunciar en mayo de 2014, luego de una controversia policial, fue el incompleto estado de sus reformas migratorias, lo que-le dijo a la prensa-, representó uno de sus mayores pesares. Le dijo a The Irish Times que una de sus “grandes frustraciones” al dejar el cargo, fue el no haber logrado publicar “una muy exhaustiva” legislación en relación a la inmigración, residencia y asilo, y les explicó que estaba “muy desilusionado” por el hecho de que su colega de partido y sucesor, el Ministro de Justicia Frances Fitzgerald, parecía tender hacía un proyecto de ley menos revolucionario. Agregó: Lamentablemente, el proyecto de ley que pensé iba a ver publicado al menos hace 18 meses, estaba en segundo plano, esperando ser tratado… Había además mucha presión para tratar de fragmentar esa legislación y lidiar sólo con la cuestión del asilo, y no con las tan importantes reformas requeridas en el área de inmigración. Estaba preocupado de que si tratábamos sólo la cuestión del asilo, no veríamos nunca el proyecto de ley integral que era necesario. [El proyecto revisado] no va a tratar las reformas integrales de inmigración que son tan terriblemente necesarias.
Aunque Shatter fue obligado a retirarse tempranamente, mucho daño ya había sido hecho, y su legado va a continuar.

Y como si Shatter y Lentin no fueran suficiente, Twitter hace poco estalló, gracias a la reciente aparición de Laura Weinstein, una doctora de Nueva York que ahora vive en Irlanda y afirma ser experta en historia y cultura irlandesa. De todos los aspectos de la historia y de la cultura irlandesa sobre los que podría haber elegido focalizarse, la Dra. Weinstein decidió que está más interesada, como Lentin, en el “mito” de una identidad irlandesa homogénea y en el “nacionalismo irlandés de derecha,” y parece que utiliza su cuenta de Twitter en gran medida, para trolear figuras políticas irlandesas que se oponen a la inmigración masiva. Hace ya varios días, por ejemplo, respondió a un post del Partido Nacional — que señalaba que el multiculturalismo esencialmente resulta en una crisis de identidad para todos en la sociedad —, implicando que la oposición de Irlanda a la inmigración dejaría a los irlandeses como “neuróticos” “perros” “consanguíneos.” Escribió: “El flujo de genes como resultado de la inmigración previene el impacto negativo de la endogamia. Pero sigan adelante, restrinjan la inmigración y el flujo genético, si quieren crear una raza de humanos que refleje el neuroticismo de los perros “de pura sangre.” Sólo asegúrense de organizar un referéndum sobre endogamia primero.”
Ahora bien, yo he vivido en Irlanda durante largos períodos de mi vida, y les he mostrado el país a amigos norteamericanos, alemanes, fineses, y sudafricanos. Todos se mostraron fascinados por el paisaje, la música, la antigua historia, y la comida, pero a diferencia de esta señora judía, no puedo recordar una sola instancia en la que alguno de ellos se haya mostrado preocupado en absoluto, por la homogeneidad genética de los irlandeses. Y no sólo es la fijación de Weinstein demasiado extraña y preocupante; es también fantástica. Estudios genéticos han demostrado que Irlanda posee un diverso acervo genético en forma de clústeres genéticos de origen escandinavo, normando-francés, británico e irlandés. Éste es, por supuesto, un acervo genético considerablemente más amplio que el de los judíos askenazis como Weinstein, cuya población total desciende de un solo grupo de 350 individuos.


Obviamente, la Dra. Weinstein provocó una reacción robusta en Twitter por su respuesta al Partido Nacional, lo que a su vez la condujo a hacer la aún más extraordinaria afirmación de que “nadie ama a Irlanda más que yo.”
Podemos estar seguros de que Lentin y Shatter dirían lo mismo. Y quizás ellos realmente aman a Irlanda, pero no la Irlanda que fue y que ha sido por milenios, sino la Irlanda que está “transformándose” y que “ha de ser” — la Irlanda vencida por el globalismo, con una población internacional desprovista del “supremacismo blanco” de lo irlandés. Quizás ellos aman la Irlanda de los desfiles del orgullo gay y el árido hedor metálico de las clínicas de aborto. Quizás aman la Irlanda tocada por Nigeria, la Irlanda espolvoreada con mezquitas, donde jóvenes mamás blancas se ahorcan en desamparada desesperación, mientras los solicitantes de asilo son hospedados y alimentados a tan sólo unos metros de distancia.
Quizás ellos realmente sienten algún tipo de amor, y ven lo que han hecho y siguen haciendo, como si fuera traer regalos a Irlanda.
Pero la lección de Tairdelbach, de hace mil años, es que no tienes que aceptarlos.


[1] A. Beatty & D. O’Brien, Irish Questions and Jewish Questions: Crossovers in Culture (New York: Syracuse University Press, 2018), 1.

[2] S. Garner (2007). Ireland and immigration: explaining the absence of the far right. Patterns of Prejudice, 41(2) 109–130, 5.

[3] See Lentin, R. (2013). A Woman Died: Abortion and the Politics of Birth in Ireland. Feminist Review105(1), 130–136.

[4] R. Lentin, After Optimism? Ireland, Racism and Globalisation (Dublin: Metro Eireann Publications, 2006), 3.

[5] Ibid., 1.

[6] Ibid., 2.

[7] Ibid., 55.

[8] Ibid., 107.

[9] Ibid., 165.

 

 

 

Nacimiento y muerte de la Unión Europea: La breve historia de un gran fracaso (translation of “The Rise and Demise of the EU: A Short History of A Big Failure” by Tom Sunic)

Nacimiento y muerte de la Unión Europea: La breve historia de un gran fracaso (Spanish translation ofThe Rise and Demise of the EU: A Short History of  a Big Failure by Tom Sunic)

Los padres fundadores de la Unión Europea (UE) cometieron diversos errores costosos:

–          Se creyó que la economía, y no política, era la mejor herramienta para llevar a cabo la unificación de Europa;

–          Los planes acerca de los límites de la expansión de la UE no estaban claros;

–          Los flujos inesperados y crecientes de inmigración no europea como resultado de la ley de hierro del capitalismo, combinados con el sentimiento de culpa cristiano inspiró el ecumenismo “ama al vecino de color”.

Las primeras señales de la decadencia no tardaron mucho en llegar. El Tratado de Amsterdam de 1997, el Tratado de Niza de 2001 y panisel Tratado de Lisboa de 2007 fueron intentos de lavar la cara y rectificar errores contenidos en el mito fundacional del Tratado de Maastricht de 1992.

Bastante relevante es el hecho de que el predecesor de la UE, la Comunidad Económica Europea, siguiendo el Tratado de Roma de 1957, adoptase el nombre de “Económica” y no el de “Comunidad Política”. La creencia subyacente, inherente al liberalismo, era que solo a través del  beneficio económico – solo a través de la eliminación de barreras comerciales y fronteras estatales, y con la libre movilidad de personas, bienes y capital – el antiguo odio entre los europeos desaparecería. El resultado de semejante delirio se hace visible cada día.

La UE no ha mostrado un pensamiento muy democrático hacia sus estados miembros. En 1992 Dinamarca voto en un referéndum contra el Tratado de Maastricht; en 2001 Irlanda voto contra el Tratado de Niza e Irlanda votó de nuevo en contra del  Tratado de Lisboa. El resultado popular de estos referéndums nacionales fue menospreciado por los líderes de la UE con las palabras: “vuelve a intentarlo más adelante.” Respecto al principal motor de la UE, Alemania, todo referéndum en cualquier aspecto está prohibido por ley, debido al estatus legal de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Por decirlo de forma clara y políticamente no muy correcta, Alemania es un país ocupado con 50.000 tropas americanas asentadas en su suelo. Read more

La Inestable Alianza Entre los Nacionalistas y las “Oligarquías Judías” en Ucrania

13 Marzo de 2014

La versión oficial de los medios de comunicación occidentales sobre Ucrania es que el “Pueblo Ucraniano” se ha liberado a sí mismo del gobierno malvado y corrupto de Yanukovich. El papel de los nacionalistas en la caída del anterior gobierno y su presencia en el nuevo ha sido minimizado, con garantías dadas por las organizaciones judías y escritores judíos en el NY Times de que las quejas de Putin sobre el incipiente fascismo y antisemitismo no eran sino argumentos cínicos para dar legitimidad a la agresión rusa.

¿Qué le ha ocurrido al tradicional miedo judío/liberal sobre los nacionalistas blancos, particularmente aquellos que han jugado un papel prominente en la Revolución Maidán?

Para corregir todo esto, el diario LA Times ha publicado un artículo de opinión de un académico liberal convencional, Robert English, Director de la USC School of International Relations (“La amenaza ucraniana desde dentro: los neofascistas son una amenaza tan grande para Ucrania como las acciones de Putin sobre Crimea”). La principal tesis del profesor English es que debido al prominente papel de los nacionalistas ucranianos en el nuevo gobierno, los ucranianos de etnia rusa tienen miedos legítimos.

Actualmente es muy popular considerar al presidente ruso Vladimir Putin como un paranoico que ha perdido el contacto con la realidad. Pero es importante prestar atención a su denuncia contra los “extremistas neofascistas” que hay dentro del movimiento que derrocó al anterior gobierno ucraniano y en las filas del nuevo. La obtención de poder de los ultranacionalistas ucranianos no es una amenaza menor para el futuro que las maniobras de Putin en Crimea. Estos ultranacionalistas son gente odiosa con una ideología repugnante.

El partido de Svoboda, que ha obtenido cinco puestos clave en el nuevo gobierno ucraniano, incluyendo el adjunto al primer ministro, el ministro de defensa y fiscal general del estado. La llamada de Svoboda para abolir la autonomía que protege la herencia rusa de Crimea y su presión hacia el voto parlamentario para degradar el idioma ruso, son provocaciones flagrantes para los millones de rusos étnicos que hay en Ucrania y una estupidez increíble durante los primeros pasos del gobierno en un país dividido.

Estas acciones generaron, en mayor medida que la propaganda rusa, una rápida inseguridad en Crimea…

Svoboda, el sector de la derecha y otras organizaciones ucranianas de extrema derecha… son grupos cuyas jóvenes legiones embrutecidas todavía llevan símbolos como la esvástica, cuyos líderes han alabado públicamente numerosos aspectos del nazismo y que veneran al líder nacionalista de la Segunda Guerra Mundial Stepan Bandera, cuyas tropas colaboraron ocasionalmente con las de Hitler y masacraron miles de polacos y judíos.

Pero más temibles que la manipulación del pasado que hacen estos partidos, son sus planes para el futuro. Ellos han defendido abiertamente que el lenguaje ruso no sea enseñado en las escuelas ucranianas, que la ciudadanía es solo para aquellos que aprueben exámenes de lenguaje y cultura ucraniana, que solo ucranianos étnicos puedan adoptar huérfanos ucranianos y que los nuevos pasaportes deben identificar la etnia de sus propietarios – ya sea ucraniana, polaca, rusa, judía u otra.

De nuevo vemos la naturaleza venenosa de muchos nacionalismos europeos, como Tom Sunic nos ha recordado en numerosas ocasiones. Las acciones anti-rusas son aconsejadas de manera enfermiza, teniendo en cuenta la presencia cercana de una inmensa superioridad militar rusa y de un gobierno ruso con buenas razones para ver como inaceptable el resultado de que Ucrania se una a la OTAN y a la Unión Europea. El pasado genocidio que tuvo lugar durante la era soviética todavía es una cuestión notablemente dolorosa para los nacionalistas ucranianos – algo lógico por otra parte, aunque los rusos argumenten que los rusos étnicos no dominaban el gobierno soviético durante las primeras décadas de la era soviética, precisamente las mas criminales, y de hecho, los rusos étnicos fueron las primeras víctimas del régimen soviético junto a los ucranianos. Además, como señala Andrew Joyce, los nacionalistas ucranianos son conscientes de la opresión económica judía y de la responsabilidad judía en el genocidio ucraniano de los años 30.

Sin embargo, un nacionalismo ucraniano racional hubiera preferido una partición étnica antes que la afirmación del dominio étnico sobre áreas como Crimea, principalmente poblada por personas de etnia rusa; ellos no hubieran querido ser parte de la Unión Europea, cuyo objetivo es la erradicación de todas las identidades nacionales.

El Profesor English comenta:

¿Es tan difícil comprender el estado de shock de los rusos cuando vieron a los oficiales de los Estados Unidos (como el Senador John McCain) flirtear con extremistas que han sido denunciados como antisemitas, xenófobos, incluso neonazis por numerosos grupos humanitarios y anti-difamación? ¿O cuando tomaban fotos y distribuían comida entre los líderes de las protestas, mientras sus compinches repartían ejemplares de “Los Protocolos de los Sabios de Sion” en la Plaza de la Independencia? En las pocas ocasiones en las que se reconocía este extremismo, se le quitaba hierro al asunto afirmando: “Es cierto, el nuevo gobierno no es perfecto, pero la moderación prevalecerá pronto”.

Debemos suponer que neoconservadores como McCain y Nuland (y generalmente las élites occidentales) ven la presencia de los nacionalistas ucranianos como un problema superable, dada la hostilidad de los neoconservadores hacia todo tipo de nacionalismo (excepto el nacionalismo judío en Israel). Por supuesto, ellos pueden haber calculado de forma incorrecta y se han metido en la boca más comida de la que pueden masticar. Israel Shamir describe los eventos como una “Revolución Marrón”, en la que Ucrania “ha quedado bajo el control de una coalición de ultranacionalistas ucranianos y otras oligarquías (principalmente judías)” que han obtenido una gran riqueza saqueando Ucrania: “Durante años el país ha sido saqueado por los oligarcas que desviaron los beneficios hacia los bancos occidentales, llevando al país al borde del precipicio”.

Esta coalición de nacionalistas y explotadores, principalmente oligarcas judíos, es, cuanto menos, inestable. El Profesor English se equivoca al escribir que si los nacionalistas han tenido éxito en sus propósitos, nunca menciona las poderosas y numerosas fuerzas que hay contra ellos. Durante más de un siglo, el principal empujón a la riqueza y el poder judío en la diáspora se ha hecho en contra de los principales nacionalismos locales – de ahí el fuerte apoyo judío a la Unión Europea, a las fuertes inmigraciones y a la sustitución de población blanca que tiene lugar a lo largo de todo occidente.

En el análisis final, Ucrania no es una excepción. Yo estimo que las principales oligarquías judías y sus aliados occidentales harán cualquier cosa para marginar a los nacionalistas y unir lazos con occidente. Estas fuerzas pro-occidentales son realmente una combinación muy poderosa.

El Profesor English señala las consecuencias para los rusos étnicos en las antiguas repúblicas soviéticas:

La preocupación rusa está bien fundada. Desde el colapso de la Unión Soviética, millones de rusos étnicos o rusófonos han resistido la perdida de la ciudadanía en las repúblicas bálticas (donde muchos han vivido durante generaciones), han sido expulsados de sus trabajos y sus casas en Asia Central y han sufrido una violenta discriminación en Georgia (la principal causa de la guerra de 2008 con Rusia, ampliamente ignorada en occidente).

Semejante resultado es lamentable por el desplazamiento de los rusos, pero estas cuestiones han sido en gran medida equilibradas por la creación de estados étnicamente homogéneos en áreas de la antigua Unión Soviética y otros lugares de Europa. Como ya señalé en una ocasión anterior:

Durante los últimos 150 años, la tendencia general en Europa ha sido hacia la creación de estados basados en la etnia – “etnoestados”. Esta tendencia no acaba tras el final de la Segunda Guerra Mundial. En Europa, a la guerra le siguió una forzada migración de gentes – principalmente alemanas – para crear estados étnicamente homogéneos. De hecho, el punto culminante de la homogeneización étnica en Europa fueron las dos generaciones que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

El Profesor Jerry Z. Muller escribe:

 “Como resultado del proceso masivo de separación étnico, el ideal etnonacionalista fue en gran medida llevado a cabo: para la mayor parte, cada nación en Europa tenía su propio estado, y cada estado estaba hecho por un nacionalidad étnica única. Durante la Guerra Fría, las pocas excepciones a esta regla fueron Checoslovaquia, la Unión Soviética y Yugoslavia. Pero el destino subsecuente de estos países solo demostró la vitalidad del etnonacionalismo”.

Este punto es crucial. Mientras la reciente expansión del imperio de la Unión Europea ha dado lugar al surgimiento de una retórica que supera al concepto de nación, esta ha sido realmente acompañada por una sorprendente multiplicación de etnoestados, por la fragmentación de Yugoslavia y de la antigua Unión Soviética – por no mencionar la división checa y eslovaca.

Lo que está ocurriendo en Ucrania es precisamente este proceso de ruptura en estados étnicamente homogéneos, ayudados por el ejército ruso y disparados por la agresiva intervención de los gobiernos occidentales y las ONGs. El hecho de que esta separación étnica no sea deseada por la Unión Europea y los neoconservadores puede dar lugar, finalmente, al uso de la fuerza militar por parte de Putin para defender los legítimos intereses rusos.

Desde el punto de vista de un nacionalismo étnico universal, como por ejemplo, el mío propio, la mejor solución posible seria la ruptura en una zona de dominio ruso y una Ucrania dominada por los nacionalistas ucranianos. No hace falta imaginar la furia de los neoconservadores si esto llegase a ocurrir, y las recriminaciones que se llevarían a cabo contra la administración Obama y otros gobiernos occidentales por no haber sido lo suficientemente agresivos.

Pero la separación de Ucrania en dos sectores, uno ruso y otro ucraniano, no hubiera sido nada extraordinario, nada diferente de la ruptura de Checoslovaquia o Yugoslavia. Sin embargo, las elites occidentales se vendieron para llegar a un acuerdo con Rusia, que ve que semejante división es completamente ilegítima.

El profesor English, siendo un liberal convencional, recomienda finalmente que los Estados Unidos deberían oponerse fuertemente a los nacionalismos:

¿Por qué no nos aliviamos de estos miedos (legítimos de Rusia) mediante la denuncia a la fuerza de los etnonacionalismos y abrazamos los derechos de las minorías como vitales para la estabilidad de la democracia ucraniana que queremos promover? Teniendo en cuenta nuestra propia hipocresía – no violar acuerdos (excepto aquel de no expandir la OTAN más hacia el Este), no invadir países bajo falsos pretextos (excepto Irak) y no apoyo movimientos minoritarios secesionistas (excepto Kosovo) – ¿Por qué no deberíamos tratar de recuperar la credibilidad de los Estados Unidos estando a la altura de nuestros principios en este caso tan crítico? El Parlamento Europeo en 2012 condenó el racismo de Svoboda, el antisemitismo y la xenofobia por ser “contrarios a los principios y valores fundamentales de la Unión Europea”. Los Estados Unidos no deberían dudar en hacer algo parecido ahora. No es solo algo correcto, también seria abrir una puerta al compromiso con Rusia sobre esta peligrosa crisis. Permanecer en silencio equivale a enviar un mensaje equivocado a los extremistas de ambos bandos.

El Profesor English va a ser felicitado por su corta lista de hipocresías occidentales. ¿Por qué debería ser el apoyo a una Crimea étnicamente homogénea diferente del apoyo a un Kosovo étnicamente homogéneo?

Pero él no tiene que preocuparse. Por supuesto, los Estados Unidos no quieren realmente una victoria de los nacionalistas ucranianos y moverán cielo y tierra para derrotarles si llegan a obtener un poder decisivo en el gobierno. Pero por ahora, las élites occidentales se sienten confortables propagando la ficción de que la revolución no era más que una señal del amor por la libertad de los ucranianos que quieren vivir en el mejor de los mundos posibles, la Unión Europea.

En conclusión, la larga campaña occidental para desestabilidad Ucrania mediante el apoyo de las elites occidentales es una violación intolerable de los intereses étnicos y nacionales legítimos de Rusia.  El señor Putin ha marcado su línea roja y puede expandirse a lo largo del Este de Ucrania, generando peligro para todos. Las élites occidentales no tienen a nadie a quien culpar, excepto a ellos mismos.

Entrevista para la revista Zuerst: Las armas del lobby sionista

Las armas del lobby sionista

23 Enero, 2014 

TdE/Entrevista para la revista Zuerst: Las armas del lobby sionista; 12 Noviembre 2013 

Tribune de Europa

Esta es la versión española de una entrevista publicada en la edición de Noviembre de Zuerst!, una revista alemana.

  1. 1. Profesor MacDonald, el Consejo Central de Judíos en Alemania (ZdJ) es tal vez uno de los lobbies más influyentes de Alemania – es una filial del Congreso Mundial Judío (WJC). La crítica dice que la influencia del ZdJ es desproporcionadamente grande en comparación con el número de judíos que viven en Alemania. ¿Es esto correcto?

Yo no estoy familiarizado con la situación en Alemania en lo que respecta al poder del lobby sionista. Pero yo sé que en los países con los que estoy familiarizado, concretamente en los Estados Unidos, los sionistas están muy bien organizados y son muy efectivos a la hora de lograr sus intereses. Ellos se han infiltrado perfectamente en las élites de los medios de comunicación, de la política, de los negocios y del mundo académico, y han desarrollado grupos de presión muy bien financiados, en particular la Liga Antidifamación (ADL). Por eso no me sorprendería descubrir que existiera una situación similar en Alemania.

  1. 2. La ZdJ – al igual que el WJC – juega un papel complejo en Alemania – y en Occidente en general. Por una parte, la organización pide representar a las comunidades judías en Alemania y Europa Occidental, mientras que por otra parte ellos actúan en nombre de Israel y hacen campaña a favor de la política israelí. ¿Cómo puede ser compatible esto?

Ocurre algo parecido en los Estados Unidos, donde la Liga Antidifamación ha sido un poderoso seguidor de los gobiernos ultraderechistas y racialistas de Israel, mientras que a la vez ha perseguido un amplio rango de intereses políticos sionistas en los Estados Unidos vinculados a la izquierda política. Lo más importante es que los grupos sionistas han estado al frente de la campaña política en lo que respecta al multiculturalismo y al desplazamiento de la población por inmigrantes que llevará a que los americanos blancos seamos una minoría dentro de 20 o 30 años.

Con anterioridad a la fundación del Estado de Israel, una amplia sección de la comunidad judía de América se opuso al sionismo porque estaban preocupados de que apoyar a un gobierno extranjero les hubiera llevado a ser vistos como desleales, algo que ha sido una acusación constante por parte de los antisemitas a lo largo de los siglos. Sin embargo, estas preocupaciones desaparecieron en 1948, y las décadas subsiguientes muestran un gran incremento en el poder del lobby sionista y un apoyo público no disimulado por parte de los judíos americanos hacia Israel. Para estar seguros, los judíos americanos que apoyan a Israel afirman de manera cuidadosa que los intereses de Israel y los intereses de América coinciden. Y en ocasiones, esto puede dar lugar a afirmaciones cómicas, como las recientes peticiones hechas por parte de judíos americanos neoconservadores para que América bombardease Siria con el propósito de prevenir que Siria atacase América con armas químicas. O que Irán estuviera a punto de poder destruir los Estados Unidos o, incluso, invadirlos.

El lobby israelí defiende las acciones militares contra Siria porque esto prolongaría mínimamente una guerra que Assad está ganando, consiguiendo debilitar Siria y Hezbollah en el futuro. Y tal vez esto pudiese llevar a la caída de Assad y a un gobierno Sunni que fuese duro con Irán. Irán y sus aliados son vistos como un enemigo mucho más peligroso para Israel que las naciones árabes y los rebeldes Sunnis que se oponen al gobierno de Assad, sin importar su fanatismo religioso musulmán, su odio a Israel y su posible alianza con al Qaeda.

Las buenas noticias son que hay señales de que los americanos se están dando cuenta de la situación. La administración Obama ha resistido las peticiones de guerra más extremas por parte del lobby sionista (como por ejemplo atacar Irán), y la opinión pública fue decididamente contraria a bombardear Siria, a pesar de los deseos de la administración Obama, a pesar del apoyo de los medios de comunicación y a pesar del fuerte apoyo del lobby israelí. Al final, la opinión pública impidió el ataque sobre Siria, y esto es una muy buena señal para el futuro. Los ciudadanos americanos están cansados ver los informes de miles de americanos que han muerto o han sido gravemente heridos en las guerras de Irak y Afganistán – guerras que fueron fuertemente apoyadas y, en el caso de Irak, incluso conducidas por el lobby israelí. Estas guerras no han desarrollado los intereses de los Estados Unidos, y cuando las tropas americanas han abandonado esas áreas, ellos vuelven a las sociedades tribales no democráticas que siempre han sido. Ahora mismo, Irak es un hervidero debido a la violencia sectaria desatada que dejó la invasión americana. Estas guerras verdaderamente costosas no han tenido un beneficio tangible, pero si un enorme coste para América y sus aliados, así como para la gente de estas regiones. Read more